El primer paso del cambio

El primer paso del cambio

Sabemos que lo que comemos nos afecta. Afecta nuestra salud en general, nuestro estado de ánimo, nuestra autoestima, nuestro carácter e incluso nuestra capacidad de decidir frente a determinadas circunstancias.

Cuando comemos estamos de alguna manera acumulando en beneficio o perjuicio de cada uno de los ítems citados. El problema es que, como el efecto de un alimento es por acumulación, muchas veces minimizamos lo bueno o malo que es un alimento, creyendo que lo que más importa es elegir aquellos alimentos que más nos gustan, en lugar de aquellos que más nos benefician.

Proponernos cambios es bueno, nos desafía, nos saca de nuestro entorno de comodidad y nos estimula a crecer buscando alcanzar nuevos horizontes. Cuanto más positivos son los cambios, tanto más fáciles de mantener en el tiempo serán.

El proceso de cambio

Cambiar nuestra alimentación tiene dos partes:

1. Eliminar los alimentos que nos perjudican
2. Incorporar más variedad de alimentos beneficiosos

El proceso de cambio debe dividirse en etapas, las cuales deben llevarse a cabo de a una a la vez. Cuanto más sencillo sea el plan de acción, tanta más certeza de lograr los objetivos tendré.

Previo al cambio, necesito realizar una autoevaluación detectando todos aquellos alimentos que consumo habitualmente. Se recomienda listarlos dividiéndolos en dos grupos; por un lado, aquellos alimentos que me perjudican y, por otro lado, todos aquellos alimentos que los considero beneficiosos para mi salud.

Proponernos cambios es bueno, nos desafía, nos saca de nuestro entorno de comodidad y nos estimula a crecer buscando alcanzar nuevos horizontes.

Una vez clasificada mi alimentación, realizar un tercer listado anotando todos aquellos alimentos que son considerados beneficiosos pero que todavía no los he incorporado y desearía hacerlo.

Dependiendo de la persona, dividir los grandes objetivos en metas pequeñas y priorizarlas en el tiempo.

a) Alimentos perjudiciales: determinar si estoy dispuesto a eliminarlos totalmente de mi alimentación o si reduciré la frecuencia de consumo de cada uno de los alimentos listados. Sea cual fuere la decisión que tomes, es importante encontrar alternativas saludables para reemplazar los alimentos que deseo descartar o reducir. De esta manera será más fácil el proceso de cambio.

b) Alimentos beneficiosos a incorporar: comenzar de a uno o dos alimentos por vez. Probarlos en distintas recetas hasta que se hagan parte de la alimentación habitual. La mayoría de las veces la incorporación de nuevos alimentos es más fácil de aplicar que la reducción o eliminación de alimentos perjudiciales.

Cuanto más nos enfocamos en todo lo bueno que tenemos para comer y disfrutamos de ello, tanto más fácil nos resultará descartar aquellos alimentos que tanto mal nos están haciendo.

En la medida que obtengamos logros sobre la alimentación, la gratificación es tan grande que nos terminaremos preguntando ¿por qué tardamos tanto en cambiar?

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